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Vista de una planta de biometano

Medioambiente Energía

Radiografía de la burbuja del biogás

Desde 2022 se han presentado más de 250 proyectos de biogás, el 83% de biometano, y 20 ya inyectan a la red en un país que creyó encontrar la solución a los purines de la ganadería intensiva, forzó su instalación junto a la red de Enagás y se ha encontrado con una enorme contestación social.

Antonio DelgadoAna Tudela 30 de junio de 2026

En una parcela agrícola de La Sentiu de Sió, en Lleida, se sitúa uno de los mayores proyectos de biometano de España. Cada año, prevé recibir 505.000 toneladas de residuos. Purines, estiércoles, lodos, restos de matadero y residuos agroalimentarios serán utilizados para producir 227 GWh al año de energía, el equivalente a lo que consumen unos 29.000 hogares con calefacción de gas.

Sobre el papel, la instalación encaja en casi todas las expresiones que acompañan al boom del biogás: economía circular, fertilizante orgánico, gas renovable, solución para los purines, inversión industrial en el mundo rural. La Generalitat le concedió una ayuda pública de 4,5 millones de euros. El proyecto recibió 467 alegaciones en el trámite ambiental y urbanístico. Y su documentación permite reconstruir algo que rara vez se cuenta del biometano, no solo lo que una planta promete producir, sino también la electricidad de red y el gas natural que necesita consumir para hacerlo.

La Sentiu no está sola. En los últimos tres años, proyectos de biogás han empezado a aparecer en boletines autonómicos, portales ambientales y anuncios municipales. Un país con unos 53 millones de cerdos sacrificados cada año, más de 800 millones de aves y una cabaña de unos 6,5 millones de cabezas de vacuno lleva años arrastrando la misma pregunta: qué hacer con la montaña de excrementos que genera la ganadería intensiva y que, mal gestionada, contamina acuíferos, ríos y el aire de comarcas enteras hasta convertirse en un problema de salud pública.

España sacrifica unos 53 millones de cerdos al año y produce 4,9 millones de toneladas de su carne. Más del 50% de esta producción es para exportación.

El sector energético vio ahí una oportunidad. El de la ganadería industrial, cada vez más cercado no solo por las leyes medioambientales sino por las de salud pública, también. Si los residuos orgánicos fermentan sin oxígeno, producen biogás. Si ese biogás se depura hasta convertirlo en metano casi puro, puede inyectarse en la misma red que el gas fósil.

Y Rusia invadió Ucrania, demostrando a Europa la urgencia de romper la dependencia de su gas. El biometano encontró un nuevo argumento que sumar a la lista. Desde 2022, el Gobierno impulsa esta vía para ganar soberanía energética y actualmente prepara un real decreto que obligará a comercializadoras de gas y consumidores directos a cumplir con una cuota mínima de biometano: un 0,5% en 2028 que subirá cada año hasta el 6% en 2035. Quienes no lo cumplan se enfrentan a multas de hasta 30 millones de euros.

España frente a Europa

0,43TWhde biometano inyectó España a la red en 2025.

Fuente: CNMC (España); SDES (Francia); Fachverband Biogas y DBFZ (Alemania); Energinet (Dinamarca). Biometano inyectado a red, base PCS (poder calorífico superior).

La obligación llega con la producción todavía lejos. En 2025, España inyectó 0,428 TWh de biometano a la red, lejos del 1% que perseguía la Hoja de Ruta del Biogás para 2030.

Al calor de ese respaldo, en los últimos tres años ha surgido una avalancha de proyectos.

La ola de solicitudes

Expedientes de biogás y biometano solicitados cada año

Fuente: Boletines provinciales, autonómicos y expedientes ambientales.

×10Las solicitudes se han multiplicado por diez frente a los años en que se movían en torno a la decena anual.

83%Desde 2022, ocho de cada diez expedientes de nuevas plantas son de biometano para inyectar a la red.

Pero el boom aún no se ve en el terreno. Se ve, sobre todo, en los expedientes administrativos y en la contestación social que arrastra con más de 200 movilizaciones vecinales por toda España en el último año y medio.

Para medir la distancia entre el anuncio y la realidad, DATADISTA ha analizado más de 2.500 documentos de expedientes y anuncios oficiales extraídos de forma periódica de boletines oficiales y portales ambientales, autonómicos y provinciales de España.

El resultado es una base de datos con 340 expedientes y proyectos de plantas de biogás y biometano. Desde 2022 se han presentado más de 250 expedientes, el 83% son para plantas de biometano.

Fuente: Boletines oficiales, portales ambientales y expedientes analizados por DATADISTA. Universo: expedientes con fecha válida desde 2002. Datos a junio de 2026.

En 2025, solo 20 plantas de biometano inyectaron gas a la red estatal, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Entre todas apenas cubrieron el 0,13% del consumo nacional.

"Muchos proyectos en tramitación ahora mismo, pero muy pocos en construcción".Luis Puchades · fundador de Biovic y expresidente de la patronal del biogás

Luis Puchades, fundador de Biovic, ingeniero agrónomo con dos décadas de experiencia en biogás y expresidente de la Asociación Española de Biogás, reconoce a DATADISTA ese desfase: "Hay muchos proyectos en tramitación ahora mismo, pero muy pocos en construcción porque los permisos salen con cuentagotas o directamente no salen".

La clave de la ubicación: residuos y sobre todo cercanía a la red de gas

Los proyectos se acumulan sobre todo en las comunidades con más cabaña ganadera. Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña y Aragón concentran seis de cada diez expedientes. Hay otra condición imprescindible para elegir la ubicación de una planta: que esté junto o cerca de la red de gas.

DATADISTA ha cruzado los proyectos presentados con el residuo ganadero estimado en un radio de 35 kilómetros para comprobar si el residuo que prometen tratar existe cerca o si tendrán que competir por él o traerlo de lejos.

El mapa donde se concentran los proyectos

Los proyectos buscan residuo, pero también una conexión a la red de gas

Fuente: MITECO, PRETOR, PRTR, REGA, ENAGÁS, Boletines Oficiales, expedientes ambientales y elaboración propia. Datos a junio de 2026. EXPLORA EL MAPA INTERACTIVO →

Castilla y León combina mucha cabaña ganadera industrial y una red de gas que atraviesa el territorio de norte a sur. Esa doble condición ayuda a explicar por qué concentra tantos proyectos de biometano.

Castilla-La Mancha tramita 62 expedientes y casi todos son de biometano. La región concentra proyectos cerca de zonas ganaderas y de la red gasista. Al mirar después solo los expedientes ganaderos auditables, también es donde aparecen la mayoría de los déficits.

Aragón tramita casi 50 expedientes de plantas de biogás y biometano. Allí el problema no parece ser tanto la falta de purín como la concentración de proyectos. En las comarcas del Bajo Cinca y La Litera, alrededor de Zaidín y Velilla de Cinca hay 13 proyectos en un radio de 35 kilómetros; en Alcolea de Cinca, 14.

Cataluña, la única de estas cuatro comunidades con una estrategia de biogás aprobada, quiere superar las 150 plantas en 2030. De momento hay unos 26 expedientes en distintas fases de tramitación. En torno a Alcarràs, en el límite con Aragón, hay 15 instalaciones en tramitación, autorizadas u operativas en un radio de 35 kilómetros; seis están en la provincia de Lleida.

Del residuo al gas

El biogás se genera cuando la materia orgánica se descompone sin oxígeno a una temperatura constante. Pueden ser purines, estiércol, restos agrícolas, lodos de depuradora o desechos de matadero. Como está compuesto principalmente de metano, dióxido de carbono e impurezas, puede quemarse en la propia instalación para generar electricidad o calor.

Si ese gas se depura, se convierte en biometano. El biometano sí tiene la calidad necesaria para entrar en la red convencional. En la tubería, el biometano y el gas natural son indistinguibles. Se considera renovable porque su carbono pertenece al ciclo biológico actual, no llevaba millones de años atrapado bajo tierra. Y se presenta como una energía verde porque captura el metano que los residuos emitirían de forma natural al pudrirse.

Planta de biometano

El 90% de la materia orgánica utilizada en una planta sale como digestato

El biogás está compuesto por un 60% de metano y un 40% de CO2 e impurezas. Tras un proceso de depuración llamado upgrading, se obtiene biometano con una pureza similar a la del gas natural.

MATERIA ORGÁNICA purines · estiércol lodos · restos ENTRAN 100 t DIGESTOR BIOGÁS UPGRADING BIOMETANO CO₂ E IMPUREZAS SALEN 90 t DIGESTATO MATERIA ORGÁNICA purines · estiércol · lodos ENTRAN 100 t DIGESTOR BIOGÁS UPGRADING CO₂ E IMPUREZAS SALEN 90 t DIGESTATO BIOMETANO

Esquema de una planta de biometano. El balance de masa es orientativo y las proporciones varían por cada tipo de sustrato utilizado.

Pero la planta no hace desaparecer el residuo. En torno al 90% de lo que entra sale por el otro extremo convertido en digestato. El sector lo presenta comercialmente como biofertilizante, pero su aplicación al campo requiere autorización específica y topes estrictos en zonas saturadas.

Si la instalación no incorpora un sistema específico de extracción, el digestato arrastra el mismo nitrógeno y fósforo que entraron con el purín o el estiércol. El ganadero se quita de encima los purines, pero el promotor hereda la obligación de gestionar lo que sale. En zonas vulnerables a nitratos y sin tierras suficientes alrededor, el problema sigue ahí, con planta o sin ella.

Mucho purín en el relato, poco gas en la práctica

El argumento que más se repite es que el biogás viene a resolver el problema de los purines de las macrogranjas. Es el residuo que más aparece en los expedientes tramitados como parte del mix que alimentará las plantas: de los 218 proyectos que declaran materia prima, 103 mencionan purín y 102 estiércol o deyecciones, por delante de los 67 que citan lodos o fangos, los 60 con gallinaza o residuos de aves y los 14 con FORSU (la fracción orgánica de los residuos urbanos) o biorresiduos.

Las categorías se solapan porque una planta suele mezclar varios residuos a la vez. Esa mezcla, la codigestión, es la norma. Cuando un expediente declara un único residuo ganadero, casi siempre se trata de instalaciones pequeñas de autoconsumo.

Una de ellas está en Undués de Lerda, en Zaragoza. Su expediente describe una planta asociada a una granja de cerdos que trata el purín de la propia explotación para generar calor en las naves de lechones. No vende gas a la red. Ni siquiera le basta siempre para calentarse: la resolución ambiental recoge que "durante los meses de invierno no se genera el suficiente calor". Cuando sus dueños pidieron ampliarla e incorporar nuevos residuos para producir más, la agencia ambiental de Aragón se lo denegó.

Cuando una planta se dedica de verdad solo al purín, suele ser pequeña, ligada a una explotación concreta y orientada a resolver un residuo y ahorrar energía. Las grandes plantas de biometano, las que aspiran a inyectar gas a la red, necesitan otra dieta.

"Cualquier proyecto que diga basarse en porcino es un proyecto fake".Fernando Suárez · ingeniero agrónomo especializado en biogás

Fernando Suárez, ingeniero con veinte años de experiencia en el sector y miembro de honor de la Asociación Española de Biogás (AEBIG), lo explica de forma tajante: "Cualquier proyecto que diga basarse en porcino es un proyecto fake". El purín, sostiene, es un residuo marginal para una planta de biometano, y su tope de diseño es un 40% en la mezcla, no más: "No hay ninguna instalación de biogás con purines que sea rentable y que pueda funcionar. Ninguna, cero".

Un estudio publicado en 2023 por la Asociación Española del Gas (Sedigas) sobre la capacidad de producción de biometano en España apunta en la misma dirección: los proyectos basados en sustratos ganaderos como purines de cerdo y vaca, estiércoles y gallinaza tienen un potencial de producción bajo por su elevada proporción de humedad. "No obstante, este tipo de residuos supone el mayor potencial de producción de biogás de España debido a la enorme cabaña ganadera", concluye.

El tamaño de las plantas

Del autoconsumo a la macroinstalación

Fuente: análisis de expedientes de DATADISTA y mapa sectorial de Sedigas. Universo: 88 plantas con capacidad anual en GWh superior a cero.

43,2GWh/año es la mediana: la mitad de las plantas no llega a esa cifra, pero unas pocas son enormes.

79De las plantas que declaran capacidad, la mayoría proyecta producir biometano. En verde, las de ese modelo.

El residuo que no está cerca

Una planta de biogás depende de lo que tiene cerca, porque el residuo es pesado y caro de transportar. "Tienes que pensar y dimensionar tu planta para los residuos que tengas cerca", explica Puchades. Y añade otro criterio básico: "Lo fundamental es que esté equilibrada la dieta, pero también que sepas muy bien qué vas a hacer con el digerido".

DATADISTA ha cruzado lo que cada proyecto presentado desde enero de 2022 dice que va a tratar con el estiércol, el purín o la gallinaza que hay a su alrededor, en un radio de 35 kilómetros, según los registros ganaderos de vacuno, porcino y aves.

Promesas sin cifras

La mayoría de los proyectos dice que usará residuos ganaderos, pero no cuánto

Cada cuadrado es un expediente en tramitación desde 2022 que declara estiércol ganadero. El déficit se mide sobre la dieta declarada. Fuente: Expedientes ambientales, REGA y elaboración propia.

El universo son 96 expedientes en tramitación desde 2022 que declaran estiércol, purín o gallinaza como materia prima.

En 57 expedientes no aparece ni una tonelada: dicen qué usarán residuos ganaderos, pero no cuánto.

La parte auditable se reduce a 31 expedientes que sí detallan cantidades y permiten cruzarlas con el censo ganadero.

Dentro de esos 31, siete prevén utilizar más estiércol del que producirían las explotaciones ganaderas registradas en 35 kilómetros.

En los casos más extremos, alrededor de la planta no hay ni una décima parte de lo que indica que va a necesitar y tendrá que traerlo de mucho más lejos.

El proyecto de una planta de biometano en Torralba de Calatrava (Ciudad Real), presentado en 2025, declaró 110.000 toneladas de purín de cerdo al año, casi once veces lo que producirían las granjas de cerdo de ese radio. El ayuntamiento lo rechazó en diciembre de 2025.

Los residuos no siempre están al lado de la planta. En algún expediente se ha indicado que vendrán de hasta 50 kilómetros de distancia, un patrón distinto al de Torralba: aquí no se trata de declarar más purín del que existe cerca, sino de ampliar el radio para encontrarlo, lo que se traduce en camiones de ida y vuelta haciendo un mayor recorrido entre las granjas y la planta. Una instalación que gestione unas 100.000 toneladas anuales de residuos mueve entre veinte y treinta camiones diarios; una grande puede alcanzar los cuarenta y cinco. Treinta camiones al día son uno cada veinte minutos entrando y saliendo por la carretera de un pueblo o cerca de ella.

Ese tráfico es una de las primeras cosas que ven los vecinos de un proyecto que, hasta entonces, suele existir solo en boletines. Toni Jorge, de Ecologistas en Acción de La Manchuela e integrante de la coordinadora Stop Ganadería Industrial, lo resume en el paso de camiones cerca de los pueblos o a través de ellos: "molestias, olores, destrozo de caminos, de carreteras".

La omisión no siempre es un descuido. En Castilla-La Mancha, varios expedientes aparecieron en su versión pública con el mix de residuos tachado o dejaron de poder consultarse, según denunció la plataforma Stop Ganadería Industrial; una de las copias ni siquiera se podía abrir. Preguntada por DATADISTA, la consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, atribuyó esos tachados a razones de seguridad industrial que alegó la empresa y aseguró que no volverá a ocurrir: "si un proyectista no quiere que haya algún dato, que no se presente". La ley 27/2006 ampara al ciudadano para acceder a esa información y participar antes de la decisión.

La tubería y la dieta

Detrás de ese desajuste hay dos condiciones que tiran a la vez de cada proyecto: residuos cerca y una conexión a la red de gas si quiere vender biometano.

"Trazamos un plano de la red gasista y nos dimos cuenta de que cada vez que había una planta, siempre estaba al lado".Toni Jorge · Ecologistas en Acción / Stop Ganadería Industrial

Toni Jorge describe el patrón desde la oposición vecinal: "Trazamos un plano de la red gasista y nos dimos cuenta de que cada vez que había una planta, siempre estaba al lado". Desde el sector, Puchades lo plantea como un problema de ordenación. En otros países europeos, sostiene, "el regulador ha tratado de establecer unas reglas del juego claras" e incluso de "fomentar las plantas de pequeño y mediano tamaño" y "un principio de cercanía a los residuos". "Muchas veces en España esa regulación ha faltado", resume.

Una planta de biometano proyectada en Gálvez, en Toledo, muestra cómo se cruzan esas dos lógicas. Declara casi 190.000 toneladas de residuos al año. Su alcalde, Manuel Fernández, la defiende como una forma de que la ganadería del pueblo no acabe cerrando por las exigencias ambientales: "Mientras los animales sean mamíferos y hagan su pis y su caca, hay que dar una solución. Qué mejor solución que las plantas de biometano". Aspira a que Gálvez sea "la abanderada del biometano en España".

Según el balance de masas del proyecto, el purín porcino representa unas 50.000 toneladas al año, el 26% de la mezcla prevista. El resto procede de estiércoles y gallinaza, alperujo de almazara y restos cárnicos o grasas de matadero.

El de Gálvez es el ejemplo opuesto al de los municipios que no tienen cerca suficiente purín. En su caso, su enorme cabaña de ganadería industrial hace que la planta de biogás solo prevea gestionar una pequeña parte de todo el purín que se genera en las granjas. El cálculo de DATADISTA indica que esas 50.000 toneladas de purín equivalen solo al 6% del purín disponible en un radio de 35 kilómetros alrededor de la planta.

España produce unos 135 millones de toneladas de estiércol al año, una cifra que suena a recurso inagotable para el sector del biogás. Pero una buena parte no se puede recoger. Unos 82 millones de toneladas proceden de la ganadería estabulada, la que mantiene al animal encerrado y canaliza el purín; el resto lo genera el ganado de pasto, repartido por el campo, y se queda donde cae.

El balance climático no enseña sus cuentas

El biometano se contabiliza como una energía renovable, pero los expedientes publicados no siempre permiten reconstruir cómo se reparte su balance climático entre camiones, energía, calderas, antorcha o fugas.

La planta de La Sentiu de Sió prevé tratar 505.000 toneladas de residuos al año. La mayor parte, 425.000 toneladas, son deyecciones ganaderas: 300.000 de purines y 125.000 de estiércoles, el 84% del total. Las otras 80.000 proceden de residuos de la industria alimentaria, fangos y lodos agroalimentarios y papeleros, y restos de matadero y cadáveres de explotaciones porcinas.

Balance climático

Lo que el expediente de La Sentiu sí deja ver y lo que no permite desglosar

Fuente: Expediente ambiental y resolución urbanística de La Sentiu de Sió.

En su entorno no parece faltar purín: apenas utilizaría el 6% del disponible en 35 kilómetros. Su expediente cuantifica, además, un consumo de 57.659 MWh anuales de electricidad de red y 10.600 MWh de gas natural como combustible de las calderas. También reconoce emisiones de gases de efecto invernadero por el tráfico de camiones, la maquinaria móvil, los desplazamientos de trabajadores, los grupos electrógenos, la antorcha, la caldera de biogás y gas natural y posibles fugas durante la generación de biogás.

La Declaración de Impacto Ambiental (DIA) sostiene que la planta compensará sus emisiones entre un 112% y un 120%. La resolución urbanística, por su parte, señala que el balance incluye el transporte y la distribución de materias primas, calculados con un recorrido medio de 28 kilómetros. Pero el expediente no publica el desglose de CO2 equivalente por fuente, por lo que no permite saber cuánto pesan los camiones, la electricidad de red, el gas natural, la antorcha o las posibles fugas en el resultado final.

La oposición salta de los pueblos a los parlamentos

El número de plataformas vecinales contra las plantas de biogás crece a un ritmo de unas tres al mes. Stop Ganadería Industrial reúne ya a 126 colectivos en municipios de toda España y suma más de 200 movilizaciones en el último año y medio.

Manifestantes contra las plantas de biogás y biometano recorren una calle del casco antiguo de Cuenca
Pancarta contra las macrogranjas durante la manifestación de Cuenca
Cabecera de la manifestación con pancartas contra las plantas de biometano
Manifestantes con pancartas de Stop Biometano Tomelloso en Cuenca
Manifestación contra las plantas de biogás y biometano convocada por 46 colectivos vecinales de Castilla-La Mancha, el 31 de mayo de 2026 en Cuenca. | Stop Ganadería Industrial

El mapa del conflicto atraviesa España en todas direcciones, de Galicia a Murcia y de Cantabria a Andalucía. En algunos municipios, la oposición ha acabado en consultas de distinto alcance jurídico: consultas populares autorizadas, votaciones vecinales, encuestas impulsadas por partidos o referéndums locales. Ha ocurrido, entre otros casos, en Las Torres de Cotillas, Carrión de Calatrava, Moià, Úbeda o Colmenar Viejo.

La movilización también se ha traducido en miles de escritos. En Miajadas, hubo cerca de 9.000 alegaciones contra la planta proyectada; en Xunqueira de Ambía, la plataforma contraria al proyecto registró más de 3.400; y en Hazas de Cesto, en Cantabria, una planta de 150.000 toneladas anuales de residuos acumuló 2.664 alegaciones, según la documentación recopilada por DATADISTA.

No todos los proyectos con oposición caen. Pero el conflicto ya ha frenado una parte de la cartera. Stop Ganadería Industrial da por paralizados 17 proyectos por frenos municipales, desistimientos de los promotores o declaraciones ambientales desfavorables.

Manifestantes con pancartas contra las plantas de biometano durante la protesta de Cuenca
Un instante de la manifestación contra la proliferación de proyectos de biogás y biometano en Castilla-La Mancha, celebrada en Cuenca el 31 de mayo de 2026. | Stop Ganadería Industrial

Autol, en La Rioja, muestra que el rechazo no llega solo por la vía vecinal o municipal. El Gobierno riojano emitió en abril de 2025 una declaración de impacto ambiental desfavorable que impidió instalar una planta de biometano a 1,7 km del casco urbano por su impacto severo y permanente sobre el paisaje.

Toni Jorge atribuye este rechazo social a la forma en que aterrizan los proyectos. Un promotor, explica, busca primero un suelo cerca de la red de gas y de la carretera, y pide al ayuntamiento la compatibilidad urbanística, a menudo con un proyecto mínimo. "Los vecinos no se enteran, y muchos ayuntamientos tampoco saben de qué iba", resume.

El conflicto ha llegado a los parlamentos autonómicos. Esta semana, el Parlamento navarro ha aprobado una moción para instar al Ejecutivo foral a presentar una planificación integral del sector del biogás y el biometano.

En Castilla-La Mancha, la presión en las calles también ha forzado la maquinaria política. Con el voto favorable del PSOE y la abstención de PP y Vox, las Cortes han aprobado una resolución que exige al Gobierno regional un "marco regulador claro, restrictivo y garantista" para ordenar la avalancha de proyectos. Esto se ha traducido en un nuevo decreto autonómico de biometano que abrirá su fase de información pública a principios de julio.

La Junta niega una moratoria formal, pero admite que el nuevo decreto puede dejar fuera a una parte de los proyectos ya presentados.

La consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, ha explicado a DATADISTA que la norma "va a afectar a todas" las plantas, incluidas las ya autorizadas o en tramitación, aunque con periodos transitorios. Para los proyectos en trámite, avanzó un plazo de adaptación de "entre los 12 y los 24 meses".

Una de las medidas será que el 80% de los residuos estén situados a menos de 35 kilómetros de las plantas. El filtro más duro será la distancia. "Hay un elemento que no se puede cambiar y es la distancia", afirmó. Los proyectos situados a menos de 2.000 metros de un núcleo urbano se caerán salvo que encuentren una nueva ubicación. Según la consejera, 20 expedientes que tramita la región no cumplen actualmente con esa nueva distancia.

La coordinadora Stop Ganadería Industrial no rechaza cualquier planta de biogás, matiza Toni Jorge, sino el modelo que se está imponiendo. Reivindica instalaciones pequeñas, ligadas al autoconsumo de una explotación o una mancomunidad, frente a las grandes plantas que depuran el gas para inyectarlo a la red. "Es un buen sistema de tratamiento de residuos, del que obtienes un poco de energía, pero es un mal sistema de obtención de energía", afirma.

El boom avanza sobre esa tensión, entre plantas pensadas para resolver un residuo local y plantas diseñadas para vender gas a la red; ciudadanos que piden frenar la tramitación y administraciones que empiezan a ordenar un sector que creció antes que sus propias reglas.

Mapa de España con la ubicación de las plantas de biogás y biometano Mapa interactivo Explora las plantas de biogás de tu pueblo Abrir el mapa → ← La guerra del biogás

Metodología

Cómo se hizo este especial

  • +60boletines oficiales y portales ambientales rastreados
  • +2.500documentos pdf extraídos
  • +60.000páginas analizadas

España no tiene un registro público único que permita saber, de un vistazo, cuántos proyectos de plantas de biogás y biometano se tramitan, dónde están, quién los promueve o qué residuos prometen tratar. La información existe, pero está repartida en decenas de boletines oficiales, portales ambientales, registros energéticos, expedientes autonómicos y documentos municipales.

Hemos reconstruido ese rastro durante meses. Cada expediente administrativo fue una unidad de trabajo: de ahí salieron anuncios de información pública, estudios de impacto ambiental, declaraciones de impacto, autorizaciones, resoluciones, proyectos técnicos y anexos. Entraron los documentos que permitían seguir una planta de biogás o biometano, su conexión a la red o una infraestructura asociada. Después quitamos duplicados, registros ajenos al sector y expedientes sin trazabilidad suficiente.

Hemos montado un sistema que revisa las fuentes con regularidad: extrae datos nuevos, los procesa, los normaliza y los analiza, y sigue la evolución del sector.

Un anuncio en un boletín no equivale a una planta operativa. Por eso clasificamos los expedientes por fase de tramitación y los cruzamos con registros nacionales, datos de la CNMC, Enagás GTS, PRETOR y otras fuentes para comprobar qué instalaciones inyectan gas o producen energía de verdad.

La base de datos no se limita a contar puntos en un mapa. Cada proyecto lo hemos cruzado con registros ganaderos, censos autonómicos, zonas vulnerables a nitratos, masas de agua, red gasista, PRTR, registros de residuos, normativa aplicable y seguimiento de la conflictividad territorial. También hemos revisado alegaciones, respuestas administrativas y documentación de plataformas vecinales, administraciones, empresas, fuentes del sector y expertos.

Para saber si el residuo que una planta promete tratar existe cerca, hemos comparado la dieta ganadera que declara cada expediente con el residuo que producirían las explotaciones registradas en su entorno, estimado a partir de los censos ganaderos disponibles. Para la visualización de suficiencia local hemos usado solo expedientes presentados desde el 1 de enero de 2022, la etapa posterior a la hoja de ruta estatal del biogás y al despegue del biometano. Hemos calculado los coeficientes de generación de residuos de cada explotación y los hemos contrastado con la demanda de purín, estiércol o gallinaza que declara cada proyecto.

Residuo ganadero a 35 km

El radio de 35 kilómetros es un criterio de cribado conservador. No mide rutas reales por carretera ni contratos de suministro. Mide la disponibilidad ganadera declarada alrededor de la planta y compara proyectos con una regla común.

Para cada planta comparamos el purín, estiércol o gallinaza que declara que va a usar con el que producirían las explotaciones registradas en un radio de 35 kilómetros. La comprobación solo es posible cuando el expediente cuantifica esos residuos. Los expedientes que los mencionan sin dar toneladas quedan como no auditables. Si una planta declara más residuo ganadero del que produciría su entorno, la marcamos como déficit. Cada caso se ha contrastado con la tabla de sustratos del Estudio de Impacto Ambiental o documento ambiental equivalente.

Verificación y límites

Cuando los documentos están escaneados o son muy largos, los pasamos por OCR y aplicamos modelos de lenguaje para ordenar los campos. Revisamos cada dato que entra en la base de datos y lo enlazamos a su documento original, para poder verificarlo.

Hemos construido este censo con fuentes públicas, y depende de la transparencia con que las administraciones publiquen sus datos. Por eso es una cifra conservadora de expedientes y proyectos documentados. La fase administrativa no siempre equivale a actividad real, así que, para identificar instalaciones en producción, cruzamos los expedientes con PRETOR, GdO/GdE, CNMC, Enagás GTS y Gasnam.

¿Has visto algún error o imprecisión en los datos? Comunícanoslo en este formulario.