Desde 2022 se han presentado más de 250 proyectos de biogás, el 83% de biometano, y 20 ya
inyectan a la red en un país que creyó encontrar la solución a los purines de la ganadería intensiva, forzó su
instalación junto a la red de Enagás y se ha encontrado con una enorme contestación social.
Antonio DelgadoAna Tudela30 de junio de 2026
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En una parcela agrícola de La Sentiu de Sió, en Lleida, se sitúa uno de los mayores proyectos de
biometano de España. Cada año, prevé recibir 505.000 toneladas de residuos. Purines, estiércoles, lodos, restos
de matadero y residuos agroalimentarios serán utilizados para producir 227 GWh al año de energía, el equivalente
a lo que consumen unos 29.000 hogares con calefacción de gas.
Sobre el papel, la instalación encaja en casi todas las expresiones que acompañan al boom del biogás: economía
circular, fertilizante orgánico, gas renovable, solución para los purines, inversión industrial en el mundo
rural. La Generalitat le concedió una ayuda pública de 4,5 millones de euros. El proyecto recibió 467
alegaciones en el trámite ambiental y urbanístico. Y su documentación permite reconstruir algo que rara vez se
cuenta del biometano, no solo lo que una planta promete producir, sino también la electricidad de red y el gas
natural que necesita consumir para hacerlo.
La Sentiu no está sola. En los últimos tres años, proyectos de biogás han empezado a aparecer en boletines
autonómicos, portales ambientales y anuncios municipales. Un país con unos 53 millones de cerdos sacrificados
cada año, más de 800 millones de aves y una cabaña de unos 6,5 millones de cabezas de vacuno lleva años
arrastrando la misma pregunta: qué hacer con la montaña de excrementos que genera la ganadería intensiva y que,
mal gestionada, contamina acuíferos, ríos y el aire de comarcas enteras hasta convertirse en un problema de
salud pública.
España sacrifica unos 53 millones de cerdos al año y produce 4,9 millones de
toneladas de su carne. Más del 50% de esta producción es
para exportación.
El sector energético vio ahí una oportunidad. El de la ganadería industrial, cada vez más cercado no solo por
las leyes medioambientales sino por las de salud pública, también. Si los residuos orgánicos fermentan sin
oxígeno, producen biogás. Si ese biogás se depura hasta convertirlo en metano casi puro, puede inyectarse en la
misma red que el gas fósil.
Y Rusia invadió Ucrania, demostrando a Europa la urgencia de romper la dependencia de su gas. El biometano
encontró un nuevo argumento que sumar a la lista. Desde 2022, el Gobierno impulsa esta vía para ganar soberanía
energética y actualmente prepara un real decreto que obligará a comercializadoras de gas y consumidores directos
a cumplir con una cuota mínima de biometano: un 0,5% en 2028 que subirá cada año hasta el 6% en 2035. Quienes no
lo cumplan se enfrentan a multas de hasta 30 millones de euros.
España frente a Europa
0,43TWhde
biometano inyectó España a la red en 2025.
Biometano que llega a la red · TWh, 2025
Francia13,5 · 3,9%
Alemania12,8 · 1,9%
Dinamarca8,3 · ~40%
España0,43 ·
0,13%
Plantas de biometano que abastecen la red
Francia803
Alemania290
Dinamarca61
España20
Más plantas no significa inyectar más gas. Dinamarca cubre cerca del 40% de su
consumo de gas con
solo 61 plantas. Son unas ocho veces más grandes de media que las francesas.
Fuente: CNMC (España); SDES (Francia); Fachverband Biogas y DBFZ (Alemania);
Energinet (Dinamarca). Biometano inyectado a red, base PCS (poder calorífico superior).
La obligación llega con la producción todavía lejos. En 2025, España inyectó 0,428 TWh de biometano a la red,
lejos del 1% que perseguía la Hoja de Ruta del Biogás para 2030.
Al calor de ese respaldo, en los últimos tres años ha surgido una avalancha de proyectos.
La ola de solicitudes
Expedientes de biogás y biometano solicitados cada año
Fuente: Boletines provinciales, autonómicos y expedientes ambientales.
×10Las solicitudes se han multiplicado por diez frente a los años en que se
movían
en torno a la decena anual.
83%Desde 2022, ocho de cada diez expedientes de nuevas plantas son de biometano
para inyectar a la red.
Pero el boom aún no se ve en el terreno. Se ve, sobre todo, en los expedientes administrativos y en la
contestación social que arrastra con más de 200 movilizaciones vecinales por toda España en el último año y
medio.
Para medir la distancia entre el anuncio y la realidad, DATADISTA ha analizado más de 2.500 documentos de
expedientes y anuncios oficiales extraídos de forma periódica de boletines oficiales y portales ambientales,
autonómicos y provinciales de España.
El resultado es una base de datos con 340 expedientes y proyectos de plantas de biogás y biometano. Desde 2022
se han presentado más de 250 expedientes, el 83% son para plantas de biometano.
BiometanoBiogásBiogás sin clasificarTamaño por GWh/año declarado
Fuente: Boletines oficiales, portales ambientales y expedientes analizados por
DATADISTA. Universo: expedientes con fecha válida desde 2002. Datos a junio de 2026.
En 2025, solo 20 plantas de biometano inyectaron gas a la red estatal, según datos de la Comisión Nacional de
los Mercados y la Competencia (CNMC). Entre todas apenas cubrieron el 0,13% del consumo nacional.
"Muchos proyectos en tramitación ahora mismo, pero muy pocos en construcción".Luis Puchades ·
fundador de Biovic y expresidente de la patronal del biogás
Luis Puchades, fundador de Biovic, ingeniero agrónomo con dos décadas de experiencia en biogás y expresidente
de la Asociación Española de Biogás, reconoce a DATADISTA ese desfase: "Hay muchos proyectos en tramitación
ahora mismo, pero muy pocos en construcción porque los permisos salen con cuentagotas o directamente no salen".
La clave de la ubicación: residuos y sobre todo cercanía a la red de gas
Los proyectos se acumulan sobre todo en las comunidades con más cabaña ganadera. Castilla y León, Castilla-La
Mancha, Cataluña y Aragón concentran seis de cada diez expedientes. Hay otra condición
imprescindible para elegir la ubicación de una planta: que esté junto o cerca de la red de gas.
DATADISTA ha
cruzado los proyectos
presentados con el residuo ganadero estimado en un radio de 35 kilómetros para comprobar si el residuo que
prometen tratar existe cerca o si tendrán que competir por él o traerlo de lejos.
El mapa donde se concentran los proyectos
Los proyectos buscan residuo, pero también una conexión a la red de gas
BiometanoBiogásBiogás sin clasificarRed gasistaGranjas ganaderas
Fuente: MITECO, PRETOR, PRTR, REGA, ENAGÁS, Boletines Oficiales, expedientes
ambientales y elaboración propia. Datos a junio de 2026. EXPLORA EL MAPA INTERACTIVO →
Castilla y León combina mucha cabaña ganadera industrial y una red de gas que atraviesa el territorio de
norte a sur. Esa doble condición ayuda a explicar por qué concentra tantos proyectos de biometano.
Castilla-La Mancha tramita 62 expedientes y casi todos son de biometano. La región concentra proyectos
cerca de zonas ganaderas y de la red gasista. Al mirar después solo los expedientes ganaderos auditables,
también es donde aparecen la mayoría de los déficits.
Aragón tramita casi 50 expedientes de plantas de biogás y biometano. Allí el problema no parece ser tanto
la falta de purín como la concentración de proyectos. En las comarcas del Bajo Cinca y La Litera,
alrededor de Zaidín y Velilla de Cinca hay 13 proyectos en un radio de 35 kilómetros; en Alcolea de
Cinca, 14.
Cataluña, la única de estas cuatro comunidades con una estrategia de biogás aprobada, quiere superar las
150 plantas en 2030. De momento hay unos 26 expedientes en distintas fases de tramitación. En torno a
Alcarràs, en el límite con Aragón, hay 15 instalaciones en tramitación, autorizadas u
operativas en un radio de 35 kilómetros; seis están en la provincia de Lleida.
Del residuo al gas
El biogás se genera cuando la materia orgánica se descompone sin oxígeno a una temperatura constante. Pueden
ser purines, estiércol, restos agrícolas, lodos de depuradora o desechos de matadero. Como está compuesto
principalmente de metano, dióxido de carbono e impurezas, puede quemarse en la propia instalación para generar
electricidad o calor.
Si ese gas se depura, se convierte en biometano. El biometano sí tiene la calidad necesaria para entrar en la
red convencional. En la tubería, el biometano y el gas natural son indistinguibles. Se considera renovable
porque su carbono pertenece al ciclo biológico actual, no llevaba millones de años atrapado bajo tierra. Y se
presenta como una energía verde porque captura el metano que los residuos emitirían de forma natural al
pudrirse.
Planta de biometano
El 90% de la materia orgánica utilizada en una planta sale como digestato
El biogás está compuesto por un 60% de metano y un 40% de CO2 e impurezas. Tras un
proceso de depuración llamado upgrading, se obtiene biometano con una pureza similar a la del gas
natural.
Esquema de una planta de biometano. El balance de masa es orientativo y las proporciones
varían por cada tipo de sustrato utilizado.
Pero la planta no hace desaparecer el residuo. En torno al 90% de lo que entra sale por el otro extremo
convertido en digestato. El sector lo presenta comercialmente como biofertilizante, pero su aplicación al campo
requiere autorización específica y topes estrictos en zonas saturadas.
Si la instalación no incorpora un sistema específico de extracción, el digestato arrastra el mismo nitrógeno y
fósforo que entraron con el purín o el estiércol. El ganadero se quita de encima los purines, pero el promotor
hereda la obligación de gestionar lo que sale. En zonas vulnerables a nitratos y sin tierras suficientes
alrededor, el problema sigue ahí, con planta o sin ella.
Mucho purín en el relato, poco gas en la práctica
El argumento que más se repite es que el biogás viene a resolver el problema de los purines de las
macrogranjas. Es el residuo que más aparece en los expedientes tramitados como parte del mix que alimentará las
plantas: de los 218 proyectos que declaran materia prima, 103 mencionan purín y 102 estiércol o deyecciones, por
delante de los 67 que citan lodos o fangos, los 60 con gallinaza o residuos de aves y los 14 con FORSU (la
fracción orgánica de los residuos urbanos) o
biorresiduos.
Las categorías se solapan porque una planta suele mezclar varios residuos a la vez. Esa mezcla, la codigestión,
es la norma. Cuando un expediente declara un único residuo ganadero, casi siempre se trata de instalaciones
pequeñas de autoconsumo.
Una de ellas está en Undués de Lerda, en Zaragoza. Su expediente describe una planta asociada a una granja de
cerdos que trata el purín de la propia explotación para generar calor en las naves de lechones. No vende gas a
la red. Ni siquiera le basta siempre para calentarse: la resolución ambiental recoge que "durante los meses de
invierno no se genera el suficiente calor". Cuando sus dueños pidieron ampliarla e incorporar nuevos residuos
para producir más, la agencia ambiental de Aragón se lo denegó.
Cuando una planta se dedica de verdad solo al purín, suele ser pequeña, ligada a
una explotación concreta y orientada a resolver un residuo y ahorrar energía. Las grandes plantas de biometano,
las que aspiran a inyectar gas a la red, necesitan otra dieta.
"Cualquier proyecto que diga basarse en porcino es un proyecto fake".Fernando
Suárez · ingeniero agrónomo especializado en biogás
Fernando Suárez, ingeniero con veinte años de experiencia en el sector y miembro de honor de la Asociación
Española de Biogás (AEBIG), lo explica de forma tajante: "Cualquier proyecto que diga basarse en porcino es un
proyecto fake". El
purín, sostiene, es un residuo marginal para una planta de biometano, y su tope de diseño es un 40% en la
mezcla, no más: "No hay ninguna instalación de biogás con purines que sea rentable y que pueda funcionar.
Ninguna, cero".
Un estudio publicado en 2023 por la Asociación Española del Gas (Sedigas) sobre la capacidad de producción de
biometano en España apunta en la misma dirección: los proyectos basados en sustratos ganaderos como purines de
cerdo y vaca, estiércoles y gallinaza tienen un potencial de producción bajo por su elevada proporción de
humedad. "No obstante, este tipo de residuos supone el mayor potencial de producción de biogás de España debido
a la enorme cabaña ganadera", concluye.
El tamaño de las plantas
Del autoconsumo a la macroinstalación
Fuente: análisis de expedientes de DATADISTA y mapa sectorial de Sedigas. Universo: 88
plantas con capacidad anual en GWh superior a cero.
43,2GWh/año es la mediana: la mitad de las plantas no llega a esa cifra, pero
unas pocas son enormes.
79De las plantas que declaran capacidad, la mayoría proyecta producir
biometano. En verde, las de ese modelo.
El residuo que no está cerca
Una planta de biogás depende de lo que tiene cerca, porque el residuo es pesado y caro de transportar. "Tienes
que pensar y dimensionar tu planta para los residuos que tengas cerca", explica Puchades. Y añade otro criterio
básico: "Lo fundamental es que esté equilibrada la dieta, pero también que sepas muy bien qué vas a hacer con el
digerido".
DATADISTA ha cruzado lo que cada proyecto presentado desde enero de 2022 dice que va a tratar con el
estiércol, el purín o la gallinaza que hay a su alrededor, en un radio de 35 kilómetros, según los registros
ganaderos de vacuno, porcino y aves.
Promesas sin cifras
La mayoría de los proyectos dice que usará residuos ganaderos, pero no cuánto
Cada cuadrado es un expediente en tramitación desde 2022 que declara estiércol
ganadero. El déficit se mide sobre la
dieta declarada. Fuente: Expedientes ambientales, REGA y elaboración propia.
El universo son 96 expedientes en tramitación desde 2022 que declaran estiércol, purín o gallinaza
como materia prima.
En 57 expedientes no aparece ni una tonelada: dicen qué usarán residuos ganaderos, pero no cuánto.
La parte auditable se reduce a 31 expedientes que sí detallan cantidades y permiten cruzarlas con el
censo ganadero.
Dentro de esos 31, siete prevén utilizar más estiércol del que producirían las explotaciones ganaderas
registradas en
35 kilómetros.
En los casos más extremos, alrededor de la planta no hay ni una décima parte de lo que indica que va a
necesitar y tendrá que traerlo de mucho más lejos.
El proyecto de una planta de biometano en Torralba de Calatrava (Ciudad Real), presentado en 2025, declaró
110.000 toneladas
de purín de cerdo al año, casi once veces lo que producirían las
granjas de cerdo de ese radio. El ayuntamiento lo rechazó en diciembre de 2025.
Los residuos no siempre están al lado de la planta. En algún expediente se ha indicado que vendrán de hasta 50
kilómetros de distancia, un patrón distinto al de Torralba: aquí no se trata de declarar más purín del que
existe cerca, sino de ampliar el radio para encontrarlo, lo que se traduce en camiones de ida y vuelta haciendo
un mayor recorrido entre las granjas y la planta. Una instalación que gestione
unas 100.000 toneladas anuales de residuos mueve entre veinte y treinta camiones diarios; una grande puede
alcanzar los cuarenta y cinco. Treinta camiones al día son uno cada veinte minutos entrando y saliendo por la
carretera de un pueblo o cerca de ella.
Ese tráfico es una de las primeras cosas que ven los vecinos de un proyecto que, hasta entonces, suele existir
solo en boletines. Toni Jorge, de Ecologistas en Acción de La Manchuela e integrante de la coordinadora Stop
Ganadería Industrial, lo resume en el paso de camiones cerca de los pueblos o a través de ellos: "molestias,
olores, destrozo de caminos, de carreteras".
La omisión no siempre es un descuido. En Castilla-La Mancha, varios expedientes aparecieron en su versión
pública con el mix de residuos tachado o dejaron de poder consultarse, según denunció la plataforma Stop
Ganadería Industrial; una de las copias ni siquiera se podía abrir. Preguntada por DATADISTA, la consejera de
Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, atribuyó esos tachados a razones de seguridad industrial que alegó la
empresa y aseguró que no volverá a ocurrir: "si un proyectista no quiere que haya algún dato, que no se
presente". La ley 27/2006 ampara al ciudadano para acceder a esa información y participar antes de la
decisión.
La tubería y la dieta
Detrás de ese desajuste hay dos condiciones que tiran a la vez de cada proyecto: residuos cerca y una conexión
a la red de gas si quiere vender biometano.
"Trazamos un plano de la red gasista y nos dimos cuenta de que cada vez que había una planta, siempre
estaba al lado".Toni Jorge · Ecologistas en Acción / Stop Ganadería Industrial
Toni Jorge describe el patrón desde la oposición vecinal: "Trazamos un plano de la red gasista y nos dimos
cuenta de que cada vez que había una planta, siempre estaba al lado". Desde el sector, Puchades lo plantea como
un problema de ordenación. En otros países europeos, sostiene, "el regulador ha tratado de establecer unas
reglas del juego claras" e incluso de "fomentar las plantas de pequeño y mediano tamaño" y "un principio de
cercanía a los residuos". "Muchas veces en España esa regulación ha faltado", resume.
Una planta de biometano proyectada en Gálvez, en Toledo, muestra cómo se cruzan esas dos lógicas. Declara casi
190.000 toneladas de residuos al año. Su alcalde, Manuel Fernández, la defiende como una forma de que la
ganadería del pueblo no acabe cerrando por las exigencias ambientales: "Mientras los animales sean mamíferos y
hagan su pis y su caca, hay que dar una solución. Qué mejor solución que las plantas de biometano". Aspira a que
Gálvez sea "la abanderada del biometano en España".
Según el balance de masas del
proyecto, el purín porcino representa unas 50.000 toneladas al año, el 26% de la mezcla prevista. El resto
procede de estiércoles y gallinaza, alperujo de almazara y restos cárnicos o grasas de matadero.
El de Gálvez es el ejemplo opuesto al de los municipios que no tienen cerca suficiente purín. En su caso, su
enorme cabaña de ganadería industrial hace que la planta de biogás solo prevea gestionar una pequeña parte de
todo el purín que se genera en las granjas. El cálculo de
DATADISTA indica que esas 50.000 toneladas de purín equivalen solo al 6% del purín disponible en un radio de 35
kilómetros alrededor de la planta.
España produce unos 135 millones de toneladas de estiércol al año, una cifra que suena a recurso inagotable
para el sector del biogás. Pero una buena parte no se puede recoger. Unos 82 millones de toneladas proceden de
la ganadería estabulada, la que mantiene al animal encerrado y canaliza el purín; el resto lo genera el
ganado de pasto, repartido por el campo, y se queda donde cae.
El balance climático no enseña sus cuentas
El biometano se contabiliza como una energía renovable, pero los expedientes publicados no siempre permiten
reconstruir cómo se reparte su balance climático entre camiones, energía, calderas, antorcha o fugas.
La planta de La Sentiu de Sió prevé tratar 505.000 toneladas de residuos al año. La mayor parte, 425.000
toneladas, son deyecciones ganaderas: 300.000 de purines y 125.000 de estiércoles, el 84% del total. Las otras
80.000 proceden de residuos de la industria alimentaria, fangos y lodos agroalimentarios y papeleros, y restos
de matadero y cadáveres de explotaciones porcinas.
Balance climático
Lo que el expediente de La Sentiu sí deja ver y lo que no permite desglosar
Entradas publicadas
505.000 t/añoresiduos totales
425.000 tdeyecciones ganaderas
80.000 tindustria alimentaria, lodos y matadero
Consumos reconocidos
57.659 MWhelectricidad de red
10.600 MWhgas natural para calderas
28 kmrecorrido medio usado para transporte
Desglose no publicado
camionessin CO2e aislado
caldera · antorcha · fugassin peso por fuente
112%-120%compensación final sin desglose verificable
Fuente: Expediente ambiental y resolución urbanística de La Sentiu de Sió.
En su entorno no parece faltar purín: apenas utilizaría el 6% del disponible en 35 kilómetros. Su expediente
cuantifica, además, un consumo de 57.659 MWh anuales de electricidad de red y 10.600 MWh de gas natural como
combustible de las calderas. También reconoce emisiones de gases de efecto invernadero por el tráfico de
camiones, la maquinaria móvil, los desplazamientos de trabajadores, los grupos electrógenos, la antorcha, la
caldera de biogás y gas natural y posibles fugas durante la generación de biogás.
La Declaración de Impacto Ambiental (DIA) sostiene que la planta compensará sus emisiones entre un 112% y un
120%. La resolución urbanística, por su parte, señala que el balance incluye el transporte y la distribución de
materias primas, calculados con un recorrido medio de 28 kilómetros. Pero el expediente no publica el desglose
de CO2 equivalente por fuente, por lo que no permite saber cuánto pesan los camiones, la electricidad de red, el
gas natural, la antorcha o las posibles fugas en el resultado final.
La oposición salta de los pueblos a los parlamentos
El número de plataformas vecinales contra las plantas de biogás crece a un ritmo de unas tres al mes. Stop
Ganadería Industrial reúne ya a 126 colectivos en municipios de toda España y suma más de 200 movilizaciones en
el último año y medio.
Manifestación contra las plantas de biogás y biometano convocada por
46 colectivos vecinales de Castilla-La Mancha, el 31 de mayo de 2026 en Cuenca. | Stop Ganadería Industrial
El mapa del conflicto atraviesa España en todas direcciones, de Galicia a Murcia y de Cantabria a Andalucía. En
algunos municipios, la oposición ha acabado en consultas de distinto alcance jurídico: consultas populares
autorizadas, votaciones vecinales, encuestas impulsadas por partidos o referéndums locales. Ha ocurrido, entre
otros casos, en Las Torres de Cotillas, Carrión de Calatrava, Moià, Úbeda o Colmenar Viejo.
La movilización también se ha traducido en miles de escritos. En Miajadas, hubo cerca de 9.000 alegaciones
contra la planta proyectada; en Xunqueira de Ambía, la plataforma contraria al proyecto registró más de 3.400; y
en Hazas de Cesto, en Cantabria, una planta de 150.000 toneladas anuales de residuos acumuló 2.664
alegaciones, según la documentación recopilada por DATADISTA.
No todos los proyectos con oposición caen. Pero el conflicto ya ha frenado una parte de la cartera. Stop
Ganadería Industrial da por paralizados 17 proyectos por frenos municipales, desistimientos de los promotores o
declaraciones ambientales desfavorables.
Un instante de la manifestación contra la proliferación de proyectos de
biogás y biometano en Castilla-La Mancha, celebrada en Cuenca el 31 de mayo de 2026. | Stop Ganadería
Industrial
Autol, en La Rioja, muestra que el rechazo no llega solo por la vía vecinal o municipal. El Gobierno riojano
emitió en abril de 2025 una declaración de impacto ambiental desfavorable que impidió instalar una planta de
biometano a 1,7 km del casco urbano por su impacto severo y permanente sobre el paisaje.
Toni Jorge atribuye este rechazo social a la forma en que aterrizan los proyectos. Un promotor, explica, busca
primero un suelo cerca de la red de gas y de la carretera, y pide al ayuntamiento la compatibilidad urbanística,
a menudo con un proyecto mínimo. "Los vecinos no se enteran, y muchos ayuntamientos tampoco saben de qué iba",
resume.
El conflicto ha llegado a los parlamentos autonómicos. Esta semana, el Parlamento navarro ha aprobado una
moción para instar al Ejecutivo foral a presentar una planificación integral del sector del biogás y el
biometano.
En Castilla-La Mancha, la presión en las calles también ha forzado la maquinaria política. Con el voto
favorable del PSOE y la abstención de PP y Vox, las Cortes han aprobado una resolución que exige al Gobierno
regional un "marco regulador claro, restrictivo y garantista" para ordenar la avalancha de proyectos. Esto se ha
traducido en un nuevo decreto autonómico de biometano que abrirá su fase de información pública a principios de
julio.
La Junta niega una moratoria formal, pero admite que el nuevo decreto puede dejar fuera a una parte de los
proyectos ya presentados.
La consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, ha explicado a DATADISTA que la norma "va a afectar a
todas" las plantas, incluidas las ya autorizadas o en tramitación, aunque con periodos transitorios. Para los
proyectos en trámite, avanzó un plazo de adaptación de "entre los 12 y los 24 meses".
Una de las medidas será que el 80% de los residuos estén situados a menos de 35 kilómetros de las plantas. El
filtro más duro será la distancia. "Hay un elemento que no se puede cambiar y es la distancia", afirmó. Los
proyectos situados a menos de 2.000 metros de un núcleo urbano se caerán salvo que encuentren una nueva
ubicación. Según la consejera, 20 expedientes que tramita la región no cumplen actualmente con esa nueva
distancia.
La coordinadora Stop Ganadería Industrial no rechaza cualquier planta de biogás, matiza Toni Jorge, sino el
modelo que se está imponiendo. Reivindica instalaciones pequeñas, ligadas al autoconsumo de una explotación o
una mancomunidad, frente a las grandes plantas que depuran el gas para inyectarlo a la red. "Es un buen sistema
de tratamiento de residuos, del que obtienes un poco de energía, pero es un mal sistema de obtención de
energía", afirma.
El boom avanza sobre esa tensión, entre plantas pensadas para resolver un residuo local y plantas diseñadas
para
vender gas a la red; ciudadanos que piden frenar la tramitación y administraciones que empiezan a ordenar un
sector
que creció antes que sus propias reglas.