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Castilla-La Mancha, el laboratorio del boom del biometano

La región acumula decenas de proyectos de biometano, pueblos movilizados y expedientes que prometen tratar millones de toneladas de residuos ganaderos y agroindustriales. La Junta prepara ahora una norma para poner límites a una carrera que ya enfrenta a ayuntamientos, plataformas vecinales, promotores y ganaderos.

Antonio DelgadoyAna Tudela 7 de julio de 2026

En un solar a las afueras de Torralba de Calatrava, un pueblo de 3.000 habitantes en Ciudad Real, un proyecto de planta de biometano preveía tratar 110.000 toneladas de purín al año de granjas de porcino de madres con otros residuos ganaderos y agrarios. El purín representaba el 67% del total de los residuos anuales de la planta.

El problema es que en Torralba de Calatrava y en sus alrededores no hay muchas granjas de cerdos. En 35 kilómetros a la redonda, todas las granjas de cerdos juntas apenas producen unas 10.000 toneladas anuales de purín. La planta pedía sobre el papel diez veces y media el purín que hay a su alrededor.

Alimentarla exigía un desfile de camiones para llevar a la planta hasta 617 toneladas diarias. Eso supone unos 25 camiones diarios con residuos, a los que habría que sumar otros 25 camiones que se llevarían de la planta las fracciones sólidas y líquidas del digestato hasta un gestor de residuos. Todos pasarían por la carretera N-430, que aumentaría su tráfico pesado hasta en un 54% por una parte del recorrido y a menos de dos kilómetros del casco urbano.

Torralba dijo no. El Ayuntamiento, en un primer momento, dio el visto bueno urbanístico casi de oficio, porque sus normas no excluían este uso. La movilización ciudadana hizo que finalmente el Consistorio suspendiera las licencias, aprobara una ordenanza contra los olores y, en diciembre de 2025, el Pleno rechazara el proyecto por unanimidad y pidiera a la Junta que archivara el expediente.

El caso de Torralba de Calatrava no es una excepción. Castilla-La Mancha es una de las comunidades autónomas con mayor número de proyectos de biometano, por detrás de Castilla y León y Cataluña. Acumula más de setenta expedientes de biogás y biometano. La mayoría de ellos presentados en los últimos tres años.

El boom del biogás en Castilla-La Mancha

Expedientes para proyectos de biogás solicitados cada año

Fuente: Expedientes ambientales autonómicos y elaboración propia.

Desde 2022 se han presentado más de cincuenta expedientes en Castilla-La Mancha. El pico llega en 2025, con 31 proyectos registrados.

Todos los expedientes con fecha de solicitud desde 2022 son de biometano. En la gran mayoría indican la inyección a red.

La región tiene casi la mitad de su territorio declarado zona vulnerable por nitratos y genera cerca de cinco millones de toneladas de estiércol y purín al año.

A pesar de semejante montaña de residuos, muchos de los proyectos han primado la cercanía a la red de gas. El detalle de los expedientes muestra media docena de proyectos que prevén tratar más purín o estiércol del que producirían las granjas registradas cerca.

Las protestas sociales, organizadas alrededor de 26 plataformas vecinales en toda la región y con decenas de manifestaciones y concentraciones por el territorio, han motivado la reacción del Gobierno regional.

Mapa de Castilla-La Mancha con los proyectos de biometano sobre las granjas ganaderas, la red de gas y las zonas vulnerables a nitratos
Fuente: Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, expedientes ambientales, REGA, IGN, Enagás GTS y elaboración propia. EXPLORA EL MAPA INTERACTIVO →

El Gobierno de Castilla-La Mancha presentó en 2024 un Plan Regional de biometano que, a pesar de someterse a varios procesos de participación pública, nunca llegó a aprobarse formalmente. La creciente protesta ciudadana evidenció que la propuesta era claramente insuficiente.

El 28 de mayo de 2026, las Cortes de Castilla-La Mancha aprobaron una resolución impulsada por el Grupo Parlamentario Socialista para ordenar la avalancha de proyectos de biometano. La iniciativa salió adelante con el voto favorable del PSOE, partido en el Gobierno, y la abstención de PP y Vox. El texto exige al Ejecutivo regional un marco regulador claro, restrictivo y garantista.

Esto se ha traducido en la tramitación de un nuevo decreto autonómico para la gestión de residuos destinados al biometano, cuya aprobación se prevé para otoño de 2026. Como parte de esta medida, todos los proyectos que están en tramitación quedarán paralizados hasta que se adapten a estas nuevas reglas.

Entre las exigencias concretas, la norma fijará una distancia mínima de 2.000 metros de las plantas de biometano a los cascos urbanos, la obligación de contar con la aprobación del proyecto por el Pleno de los ayuntamientos donde se vayan a instalar las plantas, la obligación de cubrir las balsas de materia orgánica, la exigencia de que los camiones sean estancos y que no atraviesen los núcleos urbanos de los municipios. Además, y esto es algo que no se ha regulado por el momento en ninguna otra región, no se admitirán plantas que no traten el digestato para convertirlo en abono orgánico, un tratamiento que exige una importante inversión pero sin el cual no se dará el visto bueno a los proyectos. La norma también exigirá tratar la fase líquida del digestato que sale de ese proceso.

Todas las plantas de biometano tendrán que adecuarse a la nueva normativa, incluso las que ya están construidas y funcionando. Contarán con diferentes plazos de adaptación que en el caso de estas últimas llega hasta los 4 años. En el caso de los procesos en tramitación, los promotores dispondrán de un plazo máximo de 24 meses para adaptarse, en función del momento de tramitación en el que se encuentren. Con el resto de medidas ocurrirá lo mismo. Si no se adaptan, sus expedientes serán archivados de forma definitiva.

El decreto obligará también a hacer públicas toda una serie de características de los proyectos, una transparencia que ya generó polémica cuando una empresa entregó documentación con tachones alegando motivos de seguridad industrial. La consejera Mercedes Gómez asegura que eso "no va a volver a suceder" y resume la posición del Gobierno regional: "Si un proyectista no quiere que haya algún dato, que no se presente".

La falta de datos no es un detalle menor. Buena parte de los expedientes no permite saber cuántas toneladas de purín, estiércol o gallinaza necesita realmente cada planta.

Un aluvión de proyectos en los últimos dos años

Uno de los principales problemas a la hora de analizar los datos de los proyectos es que, debido a las diferentes fases en las que se encuentran, no siempre es posible obtener información detallada de todos ellos. Los más de 30 proyectos que declaran capacidad de energía producida suman unos 2.650 gigavatios hora al año, seis veces lo que toda España inyectó de biometano a la red en 2025.

La mediana ronda los 87 gigavatios hora por proyecto y los dos mayores, ambos en Talavera de la Reina, rozan los 145 cada uno. En conjunto, los expedientes castellanomanchegos que declaran cuántos residuos procesarán aspiran a tratar cerca de diez millones de toneladas al año.

El tamaño de las plantas

Energía producida por las plantas de biometano

Fuente: Expedientes ambientales autonómicos y elaboración propia.

Debido a las diferentes fases de tramitación en las que se encuentran, solo 34 de los proyectos de biometano analizados declaran cuánta energía producirían al año.

87 GWh/año es la mediana de energía que generarán las plantas. Para el consumo residencial, esta energía cubriría las necesidades de unos 21.400 hogares.

2.654 GWh/año suman las 34 plantas que dan la cifra: seis veces lo que toda España inyectó de biometano a la red en 2025.

El residuo estrella es el purín

El argumento más utilizado en Castilla-La Mancha y en otras regiones de España es que el biometano resuelve el problema de los purines de las macrogranjas y los convierte en gas y en abono.

En Castilla-La Mancha, el purín como residuo para las plantas de biometano está presente en el 75% de los proyectos, según el análisis realizado por DATADISTA. Solo una veintena detalla las cantidades que necesitan y suman 1,7 millones de toneladas de purín de cerdo al año, lo que equivale al 30% de los purines que la región genera anualmente.

El problema, de nuevo, es que muchas de estas plantas no se instalan cerca de las granjas, sino donde llega el gasoducto.

Menasalbas, en Toledo, es el municipio con más ganado de la región gracias a su cabaña bovina y, por consiguiente, el que más estiércol genera, pero no tiene ningún proyecto de biogás, ya que no está cerca de la red de gas. Sí hay varios proyectos en municipios cercanos que se proveerán de residuos de sus granjas y que utilizarán miles de hectáreas del municipio para esparcir el digestato como fertilizante.

Los promotores en sus expedientes ambientales y el propio borrador del Plan Regional del Biometano reconocen el escaso rendimiento energético del purín. La Junta calcula 15,7 millones de toneladas anuales de residuos orgánicos aptos para biometanización en Castilla-La Mancha. La ganadería aporta siete de cada diez toneladas, pero solo un tercio del potencial energético. Los residuos agrícolas, en cambio, son el 12,5% de las toneladas y concentran el 50,1% del potencial. El purín pesa mucho y rinde poco porque es, sobre todo, agua.

Mucho residuo no siempre significa mucho gas

La ganadería concentra la mayor parte de las toneladas aptas para biometanización, pero no el mayor potencial energético. Los restos agrícolas de cereal aportan el 50,1% de la energía potencial con solo el 12,5% de las toneladas.

Fuente: Plan Regional de Biometanización de Castilla-La Mancha 2024-2030 y memoria ampliada de enero de 2025.

Dentro del inventario ganadero, el purín porcino supone el 51% del residuo, pero solo el 17% de su potencial de biogás; la gallinaza concentra el 39%.

Este plan, presentado por primera vez en 2024 y que nunca ha sido aprobado, cifraba el potencial de la región en 8,1 teravatios hora al año y aspiraba a llegar a los 2,8 para 2030, con una inversión privada de 1.425 millones de euros y "sin un euro público".

Para los ganaderos y las administraciones, la alta concentración de purín supone un problema ambiental y de salud pública. En el último análisis mensual de DATADISTA, unas 10.000 personas de 27 municipios de Castilla-La Mancha no pueden beber agua del grifo debido a que sus niveles de nitratos están por encima del límite legal, establecido en 50 mg/l, según los registros recopilados por la herramienta El Agua de tu Pueblo.

Por su parte, 158.000 personas viven en 106 municipios de la región que son puntos críticos de contaminación por nitratos: lugares donde sus niveles no superan el límite legal, pero se mantienen elevados a lo largo del tiempo, lo que obliga a los operadores a tomar medidas de mitigación.

La saturación por nitratos en buena parte del territorio de Castilla-La Mancha se ha convertido en un cuello de botella para nuevas granjas porcinas. En las zonas vulnerables, los promotores deben acreditar que tienen superficie suficiente para gestionar los purines y respetar los límites de aplicación de nitrógeno. Sin ese visto bueno ambiental, los ayuntamientos no pueden conceder nuevas licencias municipales.

Gálvez, el biometano como salvavidas de la ganadería intensiva

Gálvez es un pueblo de los Montes de Toledo con 3.000 habitantes y más de 160.000 cabezas de porcino, además de entre 15.000 y 20.000 terneros y más de medio millón de pollos y gallinas. Con 75 explotaciones porcinas de diferente tamaño en el término municipal, unas 25 de bovino y 9 de aves generando residuos a diario, Gálvez ha recibido el biometano con los brazos abiertos.

Mapa de detalle de Gálvez: la planta de biometano y la densidad de granjas ganaderas alrededor
  • granja de porcino
  • bovino
  • aves
  • planta de biometano
  • red de gas
  • término municipal
  • zona vulnerable a nitratos
Fuente: Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, expedientes ambientales, REGA, IGN, OpenStreetMap, Enagás GTS y elaboración propia.

Aquí el purín sí está al lado. Gálvez es el municipio con más purín de cerdo de Castilla-La Mancha. Genera unas 283.000 toneladas al año en su propio término municipal y 835.000 en un radio de 35 kilómetros, de las que la planta de biometano usaría apenas el 6%.

La única planta que de momento se ha proyectado en el municipio, del grupo Nortiben, declara una previsión de tratar casi 190.000 toneladas de residuos al año y acaba de recibir su informe ambiental favorable. Con ese residuo prevé inyectar a la red 81 gigavatios hora de biometano al año, y su dieta declarada mezcla residuos ganaderos (purín, estiércol y gallinaza), agroindustriales y vegetales (alperujo de almazara) y subproductos de animales y grasas de matadero.

«Mi máxima preocupación desde el año 2000 es que la cabaña ganadera que tenemos no nos la cierren».

Manuel Fernández, alcalde de Gálvez

El alcalde de Gálvez, Manuel Fernández, en una entrevista con DATADISTA, defiende esta planta y las que vengan con el entusiasmo de quien sabe que muchos de sus vecinos tienen granjas intensivas y veía que las normas medioambientales y de salud pública amenazan con echarles el cierre. «Mientras los animales hagan su pis y su caca, hay que dar una solución. Qué mejor solución que las plantas de biometano». Si es por él, Gálvez se convertiría en «la abanderada del biometano en España».

Fernández vende la planta también como remedio para otro problema del campo: «En la zona de los Montes tenemos un problema de nitratos tremendo». Pero el biometano no hace desaparecer ese nitrógeno, lo cambia de sitio.

Esto es otra ventaja para los ganaderos de la zona, ya que se quitan un problema de encima: la gestión del purín cambia de manos. En vez de ser los ganaderos los responsables, se lo venden o ceden a la planta de biometano, que es la responsable luego de darle salida al digestato generado por la instalación.

Gálvez está en una zona declarada vulnerable a nitratos. Esto significa que la contaminación por nitratos de origen agrario supera o amenaza con superar los límites. En esas zonas, la aplicación de abono orgánico (purines, estiércol) está limitada a 170 kg de nitrógeno por hectárea y año.

El estudio de impacto ambiental de la planta saca el digerido líquido al municipio de al lado, que también tiene explotaciones ganaderas pero no está declarado zona vulnerable a nitratos. Son 144.827 toneladas al año de digestato que contendrán 391.100 kilos de nitrógeno. Todo irá a parar a unas 2.687 hectáreas de Menasalbas. Según el propio estudio, esas tierras podrían asimilar un 17% más nitrógeno del que saldrá de la instalación de biogás, aunque el expediente público no permite comprobar si esas tierras acabarán recibiendo todo el digestato.

El propio Fernández no calla sobre el negocio del porcino y sobre quién gana en una industria donde el ganadero y las administraciones tienen que dar una solución a la gestión del purín.

Casasbuenas, en contra de una planta de biometano en el pueblo de al lado

A pocos kilómetros de Gálvez, en Casasbuenas, en el mismo cinturón porcino, la visión del biometano es radicalmente diferente. La primera planta de biometano en funcionamiento de Castilla-La Mancha está en Noez, municipio vecino. Es la planta que la Junta pone como referencia del biometano en la región.

Mapa de detalle de Noez y Casasbuenas: la planta de biometano, la distancia al pueblo vecino y las granjas alrededor
  • porcino
  • bovino
  • aves
  • planta de Noez
  • red de gas
  • distancia a Casasbuenas
  • zona vulnerable a nitratos
Fuente: Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, expedientes ambientales, REGA, IGN, OpenStreetMap, Enagás GTS y elaboración propia.

También es su caso más incómodo. Materia prima no le falta. A 35 kilómetros a la redonda tiene centenares de granjas intensivas de porcino, bovino, aves y otros animales. El purín de cerdo suma unas 812.000 toneladas al año; el estiércol de vaca, 1,2 millones; la gallinaza, otras 149.000. Solo en el término de Noez, el inventario de residuos de la Junta cuenta unas 48.000 toneladas de residuo ganadero al año.

La planta es de la sociedad Biometano Montes de Toledo. Ya funciona en pruebas e inyecta gas a la red. Declara tratar unas 100.000 toneladas de residuos al año (estiércol de vaca, purín de cerdo, lodos de depuradora y residuos agroalimentarios) y producir unos 43 gigavatios hora de biometano, la mitad que la proyectada en Gálvez.

«Nos despertó a la mayoría del pueblo. No sabíamos dónde meternos, no sabíamos qué hacer».

Juan Antonio Camuñas, alcalde de Casasbuenas

Con el digestato hace lo que el nuevo decreto de gestión de residuos quiere volver obligatorio para todas las plantas. Separar la fracción sólida de la líquida es el proceso natural de este tipo de instalaciones. La diferencia es qué hacen con la parte líquida. En plantas como la de Gálvez lo esparcirán en el campo. Noez, en cambio, lo composta: produce unas 22.000 toneladas de compost al año, un abono sólido que será vendido como fertilizante, en vez de echar el líquido a las tierras de al lado.

La polémica se deriva de su ubicación, seleccionada porque cerca pasa la tubería de gas natural de Enagás. Aunque la planta esté dentro del término de Noez, su situación fronteriza la sitúa cerca del núcleo urbano de Casasbuenas, el pueblo vecino de 230 habitantes, donde además la presencia de ganadería intensiva es menor respecto a otros municipios vecinos. En Casasbuenas se ha instalado la sensación de estar sufriendo las consecuencias de un problema que ni tenían ni han generado.

Una madrugada de agosto de 2025, cerca de las dos y media, un olor nauseabundo despertó a buena parte de Casasbuenas. «Es un olor nauseabundo, muy raro; cuando llega, se te queda aquí, en el hueco de la nariz, como si se metiera en el cerebro». En las semanas siguientes, el Ayuntamiento reunió más de doscientas quejas e informes médicos por dolores de cabeza, vómitos y náuseas, y llevó el caso a la Fiscalía. Ningún informe ha confirmado de momento que el olor viniera de la planta.

Mercedes Gómez, consejera de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, describe la planta de Noez, en una entrevista con DATADISTA, como una instalación todavía en pruebas que tuvo «un pequeño problema» con las balsas de entrada de materia orgánica sin cubrir. El caso ha servido para incluir en el futuro decreto la obligación de taparlas «porque no hay ninguna norma que lo exija». La entrevista completa con Gómez acompaña a este reportaje.

El alcalde de Casasbuenas reconoce que actualmente no perciben el olor, lo que les ha llevado a pensar que la planta de biogás está parada. No es así. Preguntado por Noez, Luis Puchades, de la empresa Biovic, que proyectó la instalación, se limita a decir que «está operando con normalidad».

Caudete, el pueblo que paró una planta

En Caudete, en Albacete, se iba a levantar una planta de biometano en una parcela municipal arrendada. La impulsaba RIC Energy a través de la sociedad Loto Power. El expediente acabó archivado después de que el ayuntamiento votara contra el proyecto y rescindiera el contrato.

Iba a tratar 60.000 toneladas de residuos al año. El purín, el argumento estrella en tantos otros proyectos, aquí era residual: solo 3.000 toneladas, un 5% del total de la mezcla. El grueso eran restos de animales de caza, restos de frutas y verduras, suero de leche y alperujo.

Con ese residuo proyectaba producir unos 50 gigavatios hora al año. La inversión anunciada rondaba los 14 millones de euros. El digerido líquido iría al campo como fertilizante.

El alcalde la defendió al principio, frente a lo que llamó bulos y miedos. En agosto de 2024 el pleno votó en contra. En junio de 2025 el ayuntamiento rescindió el arrendamiento en cumplimiento de la voluntad de los caudetanos manifestada en el pleno. La empresa renunció por escrito, sin pedir indemnización ni ir a los tribunales. En junio de 2026 la Junta aceptó el desistimiento y archivó el expediente.

Caudete es, en pequeño, lo que la Junta de Castilla-La Mancha quiere convertir en norma: que cada instalación cuente con el voto favorable en el pleno de cada ayuntamiento. José Manuel Caballero, vicepresidente segundo de la Junta, advirtió en febrero de 2025 que no darían trámite a los proyectos donde los ayuntamientos cambien sus normas urbanísticas para impedir estas plantas, aunque estuvieran declaradas como proyectos prioritarios. Es lo que están haciendo en Torralba para no permitir actividades contaminantes y nocivas en el municipio. El sector y los activistas esperan el detalle de saber pronto con qué nuevas reglas se juega.

Mercedes Gómez, consejera de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha Entrevista Mercedes Gómez: «Los proyectos que no estén a más de 2.000 metros [del casco urbano] se caerán» Leer entrevista → ← La guerra del biogás

Metodología

Cómo se hizo este especial

  • +60boletines oficiales y portales ambientales rastreados
  • +2.500documentos pdf extraídos
  • +60.000páginas analizadas

España no tiene un registro público único de las plantas de biogás y biometano, ni para saber cuántas se tramitan, dónde están, quién las promueve o qué residuos prometen tratar. La información existe, pero dispersa en decenas de boletines oficiales, portales ambientales, registros energéticos, expedientes autonómicos y documentos municipales.

Hemos reconstruido ese rastro durante meses, expediente a expediente. De cada uno salieron anuncios de información pública, estudios de impacto ambiental, declaraciones de impacto, autorizaciones, resoluciones, proyectos técnicos y anexos. Entraron los que permitían seguir una planta de biogás o biometano, su conexión a la red o una infraestructura asociada, y quitamos duplicados, registros ajenos al sector y expedientes sin trazabilidad.

Para desarrollar esta investigación, hemos desarrollado una plataforma tecnológica que revisa las fuentes de forma periódica: extrae datos nuevos, los procesa, los normaliza y los analiza, y sigue la evolución del sector.

De cada documento en formato PDF, un modelo de lenguaje, junto con tecnología OCR, extrae la información y genera una base de datos armonizada con más de 70 dimensiones. Cada dato lleva su cita literal en el PDF, que comprobamos contra el texto en un proceso de verificación.

Un anuncio en un boletín no equivale a una planta operativa. Por eso clasificamos los expedientes por fase de tramitación y los cruzamos con registros nacionales, datos de la CNMC, Enagás GTS, PRETOR y otras fuentes para comprobar qué instalaciones inyectan gas o producen energía.

Cada proyecto lo hemos cruzado con los censos ganaderos, las zonas vulnerables a nitratos, las masas de agua, la red de gas, el PRTR de emisiones, los registros de residuos, la normativa que le aplica y el conflicto vecinal. Y hemos leído lo que dicen las partes en el expediente, desde las alegaciones y las respuestas de la administración hasta las plataformas vecinales, las empresas y los expertos.

Residuo ganadero a 35 km

También comprobamos si el residuo que una planta promete tratar existe de verdad cerca. Calculamos cuánto purín, estiércol y gallinaza producen las explotaciones ganaderas de su entorno y lo comparamos con lo que el proyecto dice que va a usar. Este trabajo lo hemos realizado con todos los expedientes en tramitación desde 2022, momento que se puede considerar como el del despliegue del biometano.

El radio de 35 kilómetros es un criterio de cribado conservador. No mide rutas reales por carretera ni contratos de suministro. Mide la disponibilidad ganadera declarada alrededor de la planta y compara proyectos con una regla común.

La comprobación solo es posible cuando el expediente cuantifica el purín, estiércol o gallinaza que declara que va a usar. No son muchos. Los expedientes que los mencionan de forma genérica sin dar toneladas quedan como no auditables. Si una planta declara más residuo ganadero del que produciría su entorno, la marcamos como en déficit. Cada caso se ha contrastado con la tabla de sustratos del Estudio de Impacto Ambiental o documento ambiental equivalente.

Límites

Este censo está hecho con fuentes públicas y depende de lo que las administraciones publiquen. Es, por tanto, una cifra conservadora.

Algunas localizaciones del mapa interactivo son aproximadas debido a que no tenemos sus coordenadas. Las buscamos mediante geolocalización o calculando el centroide del municipio al que pertenecen.

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